2 may 2026

BanRep sin recortes, alarma fiscal y peso sin alivio

El cierre de abril dejó una señal poco amable para quienes esperaban un respiro claro en el dólar. El Banco de la República decidió no mover la tasa, el frente fiscal volvió a encender alertas en el Congreso y la justicia empezó a ponerle límites a recaudos de emergencia. Traducido al mercado cambiario: Colombia sigue sin producir la mezcla de disciplina y confianza que suele fortalecer de verdad al peso.

Cuatro señales de por qué el peso sigue sin premio

Entre el 28 y el 30 de abril coincidieron decisiones y reportes que apuntan en una misma dirección: la política monetaria no tiene espacio para aflojar rápido y la política fiscal tampoco transmite control. Ese doble mensaje suele sostener la demanda de dólares, incluso cuando no hay una crisis abierta.

BanRep no quiso regalar alivio
Tasas y credibilidad
La tasa siguió en 11,25% El 30 de abril, la Junta Directiva del Banco de la República decidió por unanimidad mantener inalterada la tasa de política monetaria en 11,25%. La señal es importante porque confirma que, después del endurecimiento de marzo, el emisor todavía no ve condiciones para empezar a soltar la cuerda.
Sin recorte, el mensaje es prudencia Cuando el banco central conserva tasas tan altas, le está diciendo al mercado que la inflación y las expectativas siguen exigiendo cuidado. Eso puede contener un deterioro mayor del peso, pero también le recuerda al país que el margen para abaratar el dinero sigue siendo corto.
El mercado laboral sigue demasiado firme
Demanda interna
Desempleo de 8,8% en marzo El DANE reportó el 30 de abril que la tasa de desocupación nacional bajó a 8,8% en marzo de 2026, la más baja para un marzo desde 2001. También informó que la ocupación subió a 59,3%, mientras administración pública, educación y salud fueron las ramas que más aportaron al empleo.
Menos desempleo no siempre ayuda al dólar a bajar Un mercado laboral que sigue caliente luce positivo en la superficie, pero también sugiere que la demanda interna no se ha enfriado lo suficiente. En ese contexto, BanRep tiene menos argumentos para recortar pronto, y el peso pierde una posible fuente de alivio cambiario.
El CARF volvió a poner el dedo en la llaga
Riesgo fiscal
Más déficit del que admite el Gobierno En su informe al Congreso del 29 de abril, reseñado por La República y Portafolio, el CARF estimó un déficit primario de 3,7% del PIB para 2026, por encima del 2,1% previsto por el Gobierno, y advirtió que la deuda neta podría subir a 60,3% del PIB.
La palabra incómoda es credibilidad El punto más delicado no es solo la cifra. Es que el propio Comité calificó como poco creíble la estrategia oficial para cerrar el hueco. Cuando el mercado empieza a dudar del ajuste fiscal, el peso deja de verse como una apuesta barata y el dólar recupera atractivo defensivo.
La justicia también golpeó el recaudo
Choque tributario
Freno parcial al impuesto de emergencia El 29 de abril, la Corte Constitucional suspendió provisionalmente el cobro de la segunda cuota del impuesto al patrimonio para universidades privadas, fundaciones y empresas en liquidación, según reportaron EL PAÍS y Forbes Colombia. La decisión no tumba todo el tributo, pero sí complica una fuente de caja que el Ejecutivo ya daba por encaminada.
Recaudar por decreto no reemplaza una ruta seria La izquierda suele vender estas cargas extraordinarias como justicia fiscal inmediata. El problema es que, cuando nacen con dudas legales y efectos de liquidez discutibles, terminan pareciendo más un parche ideológico que una solución estable. Para los inversionistas, eso no reduce riesgo: lo redistribuye y lo agrava.

La combinación de estas señales deja una conclusión simple: Colombia sigue atrapada entre una política monetaria obligada a sostener dureza y una política fiscal que no logra convencer. Ese es un terreno incómodo para el peso, porque reduce la probabilidad de una apreciación sostenida y mantiene vivo el argumento de cobertura en dólares.

Que BanRep mantenga la tasa puede leerse como una defensa responsable de la estabilidad. El problema es que esa responsabilidad se vuelve más costosa cuando al otro lado aparecen metas fiscales poco creíbles y recaudos extraordinarios que empiezan a chocar con los tribunales. Así, el país no transmite fortaleza integral, sino administración de tensiones.

La tesis para el dólar/COP es directa: mientras el banco central siga sin margen para recortar, el CARF siga elevando advertencias y el Gobierno dependa de medidas tributarias transitorias y litigables, el peso continuará sin un catalizador limpio para fortalecerse. No hace falta una corrida. Basta con que la confianza siga llegando tarde.