22 abr 2026

Dólar barato y riesgo fiscal latente

El peso colombiano llega a esta semana con una imagen llamativa: un dólar más bajo, una TRM cerca de mínimos recientes y un Gobierno que intenta presentar la revaluación como alivio. Pero detrás de esa foto hay una advertencia incómoda. Si la moneda se fortalece porque las tasas están altas, mientras la inflación sigue lejos de la meta y las cuentas públicas no despejan dudas, el mercado no está comprando confianza estructural. Está cobrando una prima por esperar.

La caída del dólar no elimina el problema de fondo

En los últimos días el dólar volvió a bajar en Colombia y la TRM del 21 de abril quedó en $3.573,30, según registros de mercado publicados tras la jornada del lunes. Ese dato favorece titulares optimistas, pero no borra tres tensiones: inflación anual de 5,56% en marzo, una tasa de política en 11,25% y un frente fiscal que sigue sin una señal contundente de ajuste.

El peso gana por el costo del dinero
Tasas altas
Un soporte que no sale gratis La tasa del Banco de la República en 11,25% hace más atractivo mantener posiciones en pesos, pero también encarece crédito, inversión y consumo. Es un apoyo cambiario real, aunque nace de una política monetaria restrictiva, no de una mejora espontánea en la confianza.
El Gobierno celebra y protesta al mismo tiempo Petro ha reconocido que el dólar barato abarata deuda externa e importaciones, pero también culpa al Emisor por el efecto de la tasa sobre la revaluación. Esa doble lectura deja una señal confusa: se quiere el beneficio cambiario, pero se rechaza el costo técnico que ayuda a producirlo.
La inflación todavía no da permiso
Precios
El IPC sigue lejos del 3% El DANE reportó inflación anual de 5,56% en marzo, con presión visible en alojamiento, servicios públicos, alimentos, restaurantes y hoteles. Con ese dato, pedir una baja prematura de tasas exige una confianza que los precios aún no respaldan.
Un dólar bajo ayuda, pero no sustituye disciplina La revaluación puede aliviar importaciones y algunos costos, pero no corrige por sí sola los indexadores internos ni el impulso de gasto. Si la inflación persiste, el Banco de la República tendrá menos espacio para complacer al Ejecutivo.
El riesgo fiscal sigue en la mesa
Confianza
La tranquilidad cambiaria puede ser frágil La prensa económica local ha señalado que la penúltima semana de abril puede traer movimientos abruptos por factores externos e internos. Entre esos internos, el mercado sigue mirando el financiamiento público, la deuda y la capacidad del Gobierno para ordenar sus cuentas sin depender de atajos.
No todo dólar barato es voto de confianza Si el peso se fortalece mientras el riesgo fiscal permanece, la lectura debe ser prudente. Puede haber flujos atraídos por tasa, ajuste global del dólar o posiciones tácticas. Eso no equivale a una aprobación amplia de la política económica.
Abril termina con el Emisor bajo presión
BanRep
La próxima decisión será política y técnica El calendario del Banco de la República marca reunión de tasa el 30 de abril y periodo de silencio desde el 24. En la práctica, cada dato de inflación, dólar y actividad llega cargado de lectura electoral y fiscal.
La independencia pesa más cuando incomoda La autoridad monetaria no está para entregar alivios narrativos. Está para proteger el poder adquisitivo. Si el Gobierno insiste en convertir la tasa en pelea política, puede terminar debilitando justo el activo que más necesita el peso: credibilidad institucional.

La tesis central es sencilla: el dólar barato no debe confundirse con un certificado de buena gestión. Para hogares y empresas que compran divisas, una TRM más baja es una oportunidad concreta. Reduce el costo de importaciones, viajes, pagos internacionales y algunas obligaciones en moneda extranjera. Pero para el país, el precio del dólar es apenas una parte del tablero.

El Gobierno tiene razón en que una moneda fuerte abarata ciertos costos. Se equivoca si pretende vender esa fortaleza como consecuencia directa de su política económica mientras cuestiona a la institución que mantiene la tasa alta para contener inflación. Esa contradicción no es menor. En mercados, las contradicciones oficiales se pagan con volatilidad.

Por eso el peso puede seguir firme en el corto plazo y, al mismo tiempo, estar expuesto a un giro brusco. Si el frente fiscal no mejora, si el choque con el Banco de la República se agrava o si la inflación obliga a mantener tasas elevadas por más tiempo, el dólar encontrará argumentos para rebotar. La calma actual es útil, pero no es blindaje. Colombia necesita menos celebración coyuntural y más disciplina creíble.