18 abr 2026

Improvisación oficial y presión sobre el peso

En apenas unos días, el Gobierno colombiano ha dejado una secuencia difícil de ignorar: presión fiscal, mensajes contradictorios, volantazos en política comercial y movimientos que alimentan nerviosismo en el mercado. El problema ya no es solo económico. Es de credibilidad. Y cuando la credibilidad se deteriora, el dólar siempre encuentra una excusa para subir.

Tres señales que dejan mal parado al Gobierno

Lo ocurrido en los últimos 3 o 4 días no parece una cadena de hechos aislados. Parece algo peor: un Gobierno reaccionando sobre la marcha, sin una línea económica clara y enviando señales que el mercado castiga de inmediato.

Golpe fiscal y desgaste institucional
Presión interna
Un hueco que no desaparece El revés judicial sobre recursos obtenidos por la emergencia económica no solo complica las cuentas del Gobierno: deja en evidencia una gestión fiscal forzada, dependiente de atajos y cada vez más limitada políticamente.
Más necesidad, menos confianza Cuando un Gobierno necesita recaudar más, pero no logra transmitir orden, disciplina ni previsibilidad, lo que crece no es la confianza del mercado, sino la percepción de riesgo.
El mercado ve improvisación
Señal política
Aranceles anunciados, aranceles retirados Amenazar con medidas duras y luego corregir en cuestión de horas o días puede servir para el discurso político, pero en mercados eso se traduce en una palabra muy concreta: improvisación.
El problema no es solo la decisión El problema es la inconsistencia. Cada cambio brusco en el mensaje oficial debilita la idea de que existe una estrategia económica seria, y eso termina pesando sobre activos colombianos y sobre el peso.
Comprar dólares en este contexto pesa
Impacto cambiario
Más demanda por dólares Si el propio Gobierno sale a comprar dólares mientras el mercado ya está sensible, el efecto es inevitable: aumenta la presión sobre la divisa y se refuerza la sensación de que el peso tiene menos apoyo.
La señal también importa Aunque exista una razón financiera detrás del movimiento, el momento importa. En un entorno de fragilidad fiscal y ruido político, estas operaciones no se leen como técnica pura, sino como una presión adicional sobre la moneda local.
El costo real: credibilidad
Lectura del mercado
El mercado no castiga ideología, castiga desorden No se trata de si el Gobierno es de izquierda o de derecha. Se trata de que los inversionistas castigan la falta de claridad, la debilidad fiscal y las decisiones que parecen dictadas por la urgencia política.
Ahí es donde el dólar gana terreno Cuando el país transmite dudas sobre cómo va a cerrar sus cuentas, cómo va a manejar sus tensiones comerciales o cuál es su hoja de ruta, el peso queda más expuesto y el dólar gana soporte.

Lo más delicado no es un titular aislado, sino el patrón que se está formando. Un día el foco está en el hueco fiscal. Al siguiente, en la necesidad de nuevos ingresos. Después, en compras oficiales de dólares. Y entre medio, giros en política comercial que hacen ver al Ejecutivo más reactivo que estratégico.

El Gobierno puede intentar presentar cada episodio como una corrección razonable o una medida técnica. Pero el mercado no evalúa comunicados por separado. Evalúa la película completa. Y la película reciente deja una sensación incómoda: la de una administración que va parcheando problemas mientras el margen de confianza se reduce.

Para Colombia, eso importa muchísimo. Porque el dólar no sube solo por crisis abiertas. También sube cuando la confianza se erosiona lentamente, cuando el manejo económico pierde consistencia y cuando la señal desde el poder parece más política que técnica. Ese desgaste, aunque no siempre explote en un solo día, termina reflejándose en la tasa de cambio.