13 may 2026

Inflación, compras oficiales y peso sin piso

El peso colombiano arrancó la semana otra vez a la defensiva. No por un solo sobresalto, sino por una combinación incómoda: inflación que volvió a acelerarse, medidas básicas que siguen pegadas arriba y un Gobierno que todavía sale a demandar dólares para cumplir sus obligaciones financieras. Cuando el mercado ve esa mezcla, no compra tranquilidad: compra cobertura.

Cuatro señales de un dólar mejor sostenido

Entre el dato de precios de abril, la lectura más dura de la inflación subyacente y la demanda oficial de divisas, el mensaje de estos días es claro: al peso le cuesta encontrar apoyo justo cuando el mercado vuelve a exigir disciplina y no relatos.

La inflación volvió a incomodar
Precios
El repunte ya no es anecdótico El DANE reportó que la inflación anual de abril subió a 5,68 %, con presión relevante en alimentos y en alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles. Eso corta el argumento fácil de que el desinflado ya venía en piloto automático.
Con ese dato, BanRep gana menos margen Si el costo de vida vuelve a tomar velocidad, el banco central tiene menos espacio político y técnico para hablar de alivio rápido. Para el peso eso importa: menos probabilidad de recortes significa más cautela y más sensibilidad a cualquier ruido fiscal.
La inflación básica sigue pegajosa
Expectativas
Lo estructural no afloja Valora Analitik destacó el 11 de mayo que dos de las tres métricas básicas del Banco de la República siguieron subiendo en abril: la núcleo 15 llegó a 5,87 % y la inflación sin alimentos a 5,44 %, mientras la medición sin alimentos ni regulados quedó en 5,79 %.
Eso enfría cualquier optimismo prematuro Cuando los componentes más estables no bajan con claridad, el mercado deja de pensar en un simple bache mensual y empieza a asumir tasas altas por más tiempo. Y un país con inflación terca no suele premiarse con una moneda relajada.
El Gobierno sigue comprando dólares
Demanda cambiaria
La presión no es solo externa Según Valora Analitik, el 11 de mayo el dólar cerró en $3.752,33 y llegó a tocar $3.780 mientras el Ministerio de Hacienda seguía demandando divisas para atender compromisos del TRS. Solo en mayo, el Gobierno habría comprado US$1.098 millones y aún faltaría otro tramo por ejecutar.
El momento agrava la lectura Comprar dólares no es un pecado técnico. Hacerlo cuando el mercado ya viene mirando inflación, deuda y credibilidad sí cambia la lectura. En vez de aliviar, esa demanda oficial le pone un piso adicional al dólar/COP.
Diversificar deuda no reemplaza confianza
Riesgo fiscal
Más ingeniería financiera, mismo examen Portafolio reportó el 10 de mayo que el Gobierno busca depender menos del dólar mediante emisiones o financiamiento en euros y francos suizos. La idea puede repartir riesgo de moneda, pero no borra el problema central: el costo de financiarse sigue sujeto a la confianza que inspire la política fiscal.
El mercado sigue mirando la película completa Si el país necesita combinar inflación alta, tasas elevadas y maniobras más agresivas de manejo de deuda, el mensaje no es de fortaleza. Es de estrechez. Y cuando el margen se achica, el peso suele ser el primer activo en sentirlo.

Lo que dejan estos días no es la imagen de una economía desordenada al borde del colapso. Es algo más sutil y, por eso mismo, más delicado: una economía en la que varias piezas se mueven al tiempo en la dirección equivocada para la moneda. La inflación no da tregua suficiente, el banco central no puede cantar victoria y el fisco todavía aparece como un demandante fuerte de dólares.

En ese contexto, el discurso político de que basta con presionar a BanRep para abaratar el crédito se queda corto. El mercado no le teme a la ortodoxia por capricho; le teme a perder anclas. Si la inflación básica sigue resistente y el manejo fiscal obliga a seguir buscando divisas y refinanciación con creatividad creciente, lo responsable no es pedir más ligereza monetaria, sino más credibilidad.

La tesis para el dólar en Colombia hoy es directa: mientras persistan precios duros, compras oficiales de divisas y dudas sobre el costo real del financiamiento público, el peso seguirá operando sin mucho piso político ni monetario. No hace falta una crisis abierta para ver un dólar más firme. Basta con que la confianza llegue tarde otra vez.