16 may 2026

Subasta récord, prima fiscal y peso sin blindaje

Colombia acaba de demostrar que todavía consigue compradores para su deuda. El problema es el precio. Entre la subasta récord de TES del 13 de mayo, el discurso oficial sobre nuevas monedas para financiarse y un mercado que sigue viendo inflación alta y ruido electoral, el peso no quedó protegido: quedó más expuesto a que cualquier sobresalto vuelva a empujar al dólar.

El mercado sí financia a Colombia, pero cada vez exige más

En los últimos tres días se cruzaron señales difíciles de ignorar. El Ministerio de Hacienda colocó $6 billones en TES, la mayor subasta semanal registrada, pero pagando rendimientos entre 13,94% y 14,79%. Al mismo tiempo, Crédito Público defendió la idea de diversificar deuda hacia monedas asiáticas, mientras el debate monetario siguió endureciéndose por la inflación y por la advertencia de que en 2026 no se llegaría a la meta del 3%.

Financiación sí, pero cara
TES
Récord que no suena a alivio Según datos del Ministerio de Hacienda divulgados el 13 de mayo, el Gobierno colocó $6 billones en TES y recibió ofertas por $12,3 billones. La demanda existió, pero no fue una muestra de tranquilidad: fue una compra con prima alta.
La tasa cuenta la historia completa Cuando un país logra vender deuda, pero debe hacerlo cerca de 14%, el mensaje no es fortaleza fiscal. Es acceso a financiamiento bajo castigo. Para el peso, eso significa una prima de riesgo que no desaparece.
Cambiar de moneda no cambia el fondo
Deuda externa
Más narrativa que solución El 14 de mayo, la Dirección de Crédito Público explicó en un webinar que busca diversificar parte de la deuda externa hacia monedas asiáticas. La idea puede ampliar herramientas, pero no borra el hecho central: el mercado sigue mirando primero el frente fiscal.
El inversionista no compra discursos Decir que Colombia nunca ha caído en default puede servir para responder críticas políticas. Lo que determina la tasa de cambio, en cambio, es si el mercado cree que el ajuste fiscal llegará a tiempo y sin más sobresaltos.
Inflación alta, BanRep sin margen
Política monetaria
Los precios siguen incomodando El DANE mantiene para abril una inflación anual de 5,68%, y la codirectora Bibiana Taboada reiteró el 13 de mayo que en 2026 no se llegará a la meta del 3%. Su diagnóstico fue directo: mínimo alto, expansión fiscal procíclica y un ajuste monetario que se quedó corto.
Tasas altas por más tiempo Si el mercado concluye que el Banco de la República deberá sostener una postura dura durante más meses, el costo financiero sigue elevado y la economía pierde oxígeno. Pero bajar la guardia demasiado pronto también castigaría al peso.
El dólar ya tiene un piso más exigente
Tasa de cambio
Mercado más nervioso Bloomberg Línea reportó el 14 de mayo que el dólar se consolidó cerca de $3.780 y que Banco de Bogotá ve ese nivel como un precio "justo" frente a pares emergentes, aunque advierte que la lectura electoral puede mover la tasa entre fuertes devaluaciones o revaluaciones rápidas.
Neutral no significa cómodo Ese mismo 13 de mayo, Bank of America dejó a Colombia rezagada frente a otras monedas de la región y mantuvo una visión neutral sobre el peso. Traducido al lenguaje cambiario: no hay confianza suficiente para tratar a Colombia como refugio regional.

El punto de fondo es incómodo para el Gobierno: todavía consigue plata, pero la consigue cara. Y cuando el costo de financiamiento sube al mismo tiempo que el discurso oficial intenta convencer al mercado de que todo está bajo control, la desconfianza no baja; se reorganiza. Hoy ya no toma la forma de un cierre total del mercado, sino de tasas altas, mayor sensibilidad del dólar y menor beneficio de la duda.

Tampoco ayuda que la discusión económica siga mezclando argumentos técnicos con pulsos políticos. Si la inflación sigue lejos de la meta y el propio debate sobre BanRep se contamina con mensajes de corto plazo, el resultado previsible es uno solo: inversionistas más cautelosos, coberturas más caras y una tasa de cambio más nerviosa frente a cada titular.

La tesis para el peso es clara. Colombia todavía no está en una crisis abierta, pero tampoco puede vender tranquilidad mientras paga primas tan altas por financiarse. En ese entorno, cualquier mejora puntual del peso luce frágil. El dólar no necesita una catástrofe para sostenerse arriba; le basta con un país que aún no convence de cómo va a ordenar sus cuentas y su narrativa económica al mismo tiempo.