31 may 2026

Alivio técnico, desconfianza intacta

El mercado colombiano cerró la semana con una imagen engañosa. Por un lado, la cancelación del TRS en francos suizos le dio al Gobierno una victoria técnica que ayudó a contener el ruido inmediato sobre la deuda. Por el otro, la discusión de fondo siguió intacta: riesgo político, fragilidad fiscal y una confianza demasiado frágil como para pensar que el peso ya quedó a salvo.

Cuatro señales que impiden cantar victoria con el peso

Entre el 28 y el 30 de mayo aparecieron datos y lecturas de mercado que conviene mirar juntos, no por separado. La combinación es clara: hubo un alivio puntual en manejo de deuda, pero no un cambio suficiente en la percepción de riesgo que pesa sobre el dólar y sobre los activos colombianos.

El TRS dio aire, no borrón y cuenta nueva
Deuda
Una señal que el mercado sí reconoció Valora Analitik reportó el 29 de mayo que el Ministerio de Hacienda cerró la cancelación total del Total Return Swap en francos suizos, una operación leída como una mejora táctica para reducir costos de endeudamiento y ordenar mejor la exposición cambiaria.
Pero el alivio es puntual, no estructural El mismo artículo mostró que el dólar abrió en $3.645 y se movía en una franja prudente antes de las elecciones. Eso sugiere calma táctica, no confianza plena. Si el mercado celebra una operación técnica pero no compra la historia fiscal completa, el soporte del peso sigue siendo limitado.
La prima política no desapareció
Mercado
JPMorgan ve riesgo mal valorado Bloomberg Línea publicó el 29 de mayo que, para JPMorgan, el peso colombiano, los TES y las acciones todavía no reflejan plenamente el deterioro fiscal ni la incertidumbre política. Esa lectura es incómoda porque sugiere que la tasa de cambio aún puede corregir si el mercado siente que va demasiado confiado.
El riesgo es asimétrico para el peso Según ese mismo análisis, el COP enfrenta riesgos de depreciación más evidentes que escenarios de apreciación adicional. En otras palabras, el rebote del dólar no necesita un shock gigantesco: le basta una decepción política o fiscal para recuperar terreno con rapidez.
El empleo aguanta, pero no cambia la historia
Actividad
El dato evitó un susto inmediato El DANE informó el 29 de mayo que la tasa de desocupación nacional de abril fue 8,8%, similar a la del mismo mes de 2025. Ese dato ayuda a sostener la idea de una economía que todavía resiste y evita un deterioro súbito de la confianza interna.
Pero el mercado mira algo más profundo Un mercado laboral que no colapsa es positivo, pero no compensa por sí solo la debilidad de la inversión, la incertidumbre sobre el ajuste de las cuentas públicas ni la cautela sobre la próxima trayectoria de tasas. Por eso el dato laboral dio estabilidad, no un cambio de narrativa para el peso.
El fondo fiscal sigue pesando más
Confianza
El déficit sigue en el centro del debate El País recordó el 28 de mayo que Colombia cerró 2025 con un déficit fiscal de 6,4% del PIB, el segundo más alto entre las grandes economías de América Latina, mientras el déficit primario llegó a 3,5% del PIB, por encima de la meta oficial. Ese telón de fondo explica por qué una mejora operativa no alcanza para limpiar la percepción de riesgo.
Ahí también se define el margen de BanRep Cuando el ajuste fiscal luce incompleto y la credibilidad institucional entra al debate, el mercado empieza a asumir que el Banco de la República tendrá menos libertad para relajar su postura sin castigar al peso. Esa es la razón por la que la demanda de dólares puede reanimarse incluso en jornadas aparentemente tranquilas.

Lo que ocurrió en estas horas no es una contradicción, sino una secuencia lógica. El Gobierno consiguió una señal técnica útil en el frente de deuda y eso ayudó a moderar la ansiedad de corto plazo. Pero al mismo tiempo, el mercado volvió a recordar que la discusión principal no es una sola operación financiera, sino la capacidad de Colombia para recuperar credibilidad fiscal y estabilidad institucional.

En esa lectura, el peso queda en una posición incómoda. No está frente a una crisis abierta, pero tampoco frente a un entorno que invite a bajar la guardia. Si el ajuste de fondo sigue pareciendo parcial, si la política introduce más volatilidad de la necesaria y si el mercado concluye que el riesgo está subvalorado, el dólar vuelve a ganar atractivo casi por inercia.

La tesis para los próximos días es simple: el alivio técnico puede comprar tiempo, pero no compra confianza duradera. Y sin confianza duradera, cualquier aparente fortaleza del peso puede evaporarse mucho más rápido de lo que tarda en celebrarse una buena noticia operativa.