25 may 2026

El hambre oficial de dólares vuelve a inquietar

Colombia entra a la última semana de mayo con una señal incómoda para el mercado cambiario: el Gobierno defiende compras de dólares para fortalecer su caja, mientras los datos de deuda externa y la lectura de BanRep recuerdan que la fragilidad fiscal no desapareció. En ese cruce, el peso queda más sensible a cualquier ruido político o financiero.

Cuatro señales que mantienen al dólar con soporte

Las aclaraciones oficiales pueden reducir una parte del ruido, pero no eliminan el punto central: Colombia sigue combinando necesidad de dólares, endeudamiento elevado, inflación persistente y dudas fiscales. Para una moneda emergente, esa mezcla rara vez es inocua.

El Gobierno compra dólares
Demanda cambiaria
La explicación oficial no borra el efecto de mercado Hacienda sostuvo que las compras de dólares buscan fortalecer la caja en moneda extranjera y no intervenir directamente la tasa de cambio. Aun así, en un mercado sensible, la sola expectativa de demanda oficial aumenta la vigilancia sobre el peso.
El momento importa tanto como la intención Si el dólar ya venía presionado por aversión global al riesgo, petróleo más débil y ruido local, acumular caja externa puede verse como una medida prudente, pero también como otro factor que reduce el margen de alivio para la moneda.
La deuda externa no da tranquilidad
Riesgo soberano
El dato agregado sigue siendo pesado El saldo de deuda externa de Colombia llegó a USD 246.801 millones al cierre de 2025, equivalente al 53,8 % del PIB, según cifras reportadas por el Banco de la República y recogidas por la prensa económica.
El sector público concentra la presión La misma lectura muestra que el sector público explica la mayor parte del saldo externo. Cuando el Gobierno intenta vender una narrativa de alivio, pero los pasivos públicos siguen subiendo, el mercado tiende a exigir más prima.
BanRep ve inflación incómoda
Tasas altas
La meta del 3 % sigue lejos En su informe de abril, BanRep ubicó la inflación anual del primer trimestre en 5,6 % y la inflación básica en 5,8 %. Además, proyectó que la inflación podría subir hasta 6,4 % en diciembre de 2026.
El costo de estabilizar la moneda no es gratis La tasa de política está en 11,25 % después del alza de marzo y la pausa de abril. Eso ayuda a defender expectativas, pero también encarece crédito, deuda pública y decisiones de inversión.
El problema sigue siendo fiscal
Credibilidad
El gasto supera el ritmo sostenible BanRep advirtió que la demanda interna continúa impulsada por consumo fuerte y estímulo fiscal, mientras la inversión permanece rezagada. Esa composición sirve para sostener actividad en el corto plazo, pero no convence a largo plazo.
Sin disciplina, el dólar gana argumento Cuando las compras de dólares, la deuda externa y la inflación se leen junto con un déficit alto, el mercado no necesita una crisis abierta para cubrirse: le basta con ver un Gobierno con poco espacio y demasiadas necesidades.

La tesis cambiaria es directa: el peso no está condenado a depreciarse todos los días, pero sí quedó con menos colchón. Si el Gobierno necesita acumular dólares, si la deuda pública externa pesa más de lo que sugiere el discurso político y si BanRep debe mantener una postura dura por inflación, cualquier sorpresa negativa puede traducirse rápido en demanda por cobertura.

El punto delicado es que cada variable por separado tiene explicación técnica. Comprar dólares puede fortalecer liquidez. Subir o mantener tasas puede defender la meta de inflación. Financiar gasto puede suavizar el ciclo económico. Pero juntas forman una señal menos cómoda: Colombia está pagando más caro el desorden acumulado y el mercado lo descuenta en TES, expectativas y tasa de cambio.

Para quienes miran el dólar en Colombia, la pregunta de esta semana no es solo si la divisa sube o baja unos pesos en la sesión. La pregunta real es si el Gobierno logra reconstruir credibilidad fiscal antes de que otra ronda de aversión al riesgo convierta la prudencia cambiaria en presión abierta contra el peso.