22 may 2026

Colombia paga más y el peso lo siente

En menos de 72 horas se acumularon señales que el mercado cambiario no suele perdonar: más presión sobre la financiación del Estado, analistas que vuelven a subir sus expectativas de tasas e inflación y un dólar que, aun cuando retrocede un día, sigue encontrando soporte en una economía con poco margen fiscal. El problema para el peso colombiano no es un sobresalto aislado. Es que la fragilidad dejó de ser una hipótesis y volvió a sentirse en el costo del dinero.

Cuatro señales que dejan al peso más expuesto

La conversación de estos días no gira alrededor de un único dato. Lo que inquieta es la combinación: deuda pública más costosa, expectativas de política monetaria más duras y un crecimiento que no alcanza para compensar el desgaste de la confianza.

La deuda ya está cobrando castigo
Riesgo fiscal
Financiarse cuesta más La alerta más incómoda llegó desde el frente de la deuda. Reportes sobre la subasta de TES del 13 de mayo muestran que el Gobierno terminó colocando papeles con tasas sensiblemente más altas que en la operación previa, una señal clara de deterioro en las condiciones de financiamiento.
No es un detalle técnico Cuando el Estado debe pagar más por endeudarse, el mercado no solo está ajustando un número. Está exigiendo una prima mayor por el riesgo de prestarle a Colombia. Y esa lectura fiscal suele trasladarse rápido al dólar y a la demanda por cobertura.
BanRep vuelve al centro del problema
Tasas e inflación
El mercado ya no espera alivio pronto La Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo y la bvc, divulgada el 20 de mayo, movió otra vez la aguja: la mediana espera una tasa de 11,75 % en junio y de 12 % en agosto, con inflación de 6,52 % para diciembre.
Eso también pesa sobre el tipo de cambio Si los analistas están corrigiendo al alza tasas, inflación y dólar al mismo tiempo, el mensaje es evidente: el país no ha recuperado anclas de credibilidad suficientes. El mercado ve a un Banco de la República obligado a seguir restrictivo porque el resto de la política económica no le despeja el camino.
La deuda pública desplaza al sector privado
Inversión y confianza
El costo de capital sube para todos El 20 de mayo, EL PAÍS América Colombia resumió el problema con crudeza: TES alrededor de 14 % están empujando a empresas bien calificadas a financiarse al 15 % o más. Eso encarece proyectos, aplaza inversión y recorta el apetito por riesgo local.
Menos inversión, menos soporte para el peso Un país que absorbe capital para cubrir su propio desorden fiscal le deja menos espacio a la economía productiva. En el corto plazo eso puede pasar desapercibido; en el mediano, reduce confianza, limita flujos y vuelve al peso más vulnerable ante cualquier shock externo.
Un respiro diario no corrige la tendencia
Lectura cambiaria
El dólar puede bajar y seguir fuerte El 20 de mayo el dólar cerró en Colombia en $3.717,11, con una caída diaria relevante frente a la sesión previa. Pero esa baja convivió con una expectativa de cierre de mayo cercana a $3.770 en la encuesta de analistas y con un arranque de semana cerca de los $3.800.
La señal estructural sigue intacta Conviene no confundir una corrección táctica con una mejora de fondo. Mientras el mercado siga viendo inflación persistente, deuda más cara y un Estado urgido de caja, cualquier alivio del peso luce frágil y reversible.

El punto de fondo es incómodo para el discurso oficial, pero bastante claro para los mercados: no basta con culpar a la especulación, a la banca o al contexto global cuando el propio Estado está pagando más por endeudarse y cuando la expectativa de inflación vuelve a subir. Si la política fiscal transmite desorden, la política monetaria termina atrapada en modo defensivo y el peso pierde respaldo.

También hay un costo político que suele subestimarse. Un gobierno de izquierda puede insistir en que su prioridad es proteger el gasto social o forzar un nuevo modelo económico, pero cuando la ejecución deriva en más prima de riesgo, más tasa y menos inversión privada, el resultado no es justicia económica: es financiamiento más caro para todo el país. El mercado no castiga etiquetas ideológicas por sí mismas; castiga la combinación de improvisación, caja apretada y señales contradictorias.

Por eso la tesis para el dólar en Colombia sigue siendo defensiva. Puede haber jornadas de corrección, sí. Pero mientras continúe el deterioro fiscal, el Banco de la República tenga que sostener una línea dura y el capital privado compita con un Estado cada vez más hambriento de recursos, el peso seguirá operando sin colchón. Y una moneda sin colchón rara vez resiste bien cuando vuelve la aversión al riesgo.