14 sep 2026

La fortaleza del peso no absuelve al fisco

El dólar terminó la semana por debajo de $3.100 y el peso volvió a sobresalir en América Latina. Es una noticia favorable para importadores y compradores de divisas, pero no una certificación de buena salud fiscal: la inflación sigue lejos de la meta, BanRep mantiene una tasa de 12% y el CARF reclama un ajuste que devuelva credibilidad a las cuentas públicas.

Cuatro razones para no confundir un dólar barato con riesgo resuelto

Las cifras conocidas entre el 10 y el 11 de septiembre muestran dos fuerzas distintas: un entorno cambiario que favorece al peso y desequilibrios internos que todavía exigen una prima alta.

El dólar quebró los $3.100
Mercado cambiario
Una semana de apreciación visibleLa TRM del 11 de septiembre fue de $3.101 y el mercado cerró alrededor de $3.085, según el Banco de la República y Valora Analitik. Frente al inicio del mes, la tasa oficial había bajado más de $110.
El impulso no fue únicamente colombianoEl apetito por activos emergentes y las expectativas sobre tasas en Estados Unidos debilitaron al dólar global. Atribuir toda la ganancia del peso a la política local sería leer solo la mitad del movimiento.
BanRep sostiene un ancla costosa
Política monetaria
Doce por ciento también atrae capitalEl Banco de la República reporta una tasa de política de 12%, vigente desde julio. Ese diferencial apoya al peso, pero encarece crédito, inversión y refinanciación dentro del país.
La próxima decisión llega el 30 de septiembreCon una moneda fuerte, el mercado podría pedir alivio. Sin embargo, bajar demasiado pronto debilitaría uno de los soportes del peso justo cuando la inflación sigue incómoda.
La inflación niega la victoria
Precios internos
El 6,24% está muy lejos de la metaBanRep registra una inflación anual de 6,24% en agosto frente a una meta de 3%. Un dólar más barato puede moderar bienes importados, pero no corrige por sí solo la persistencia de servicios, alimentos o costos internos.
El dilema de tasas sigue abiertoMientras los precios no cedan de forma convincente, el banco central tiene menos espacio para abaratar el dinero. Esa cautela favorece al peso hoy, aunque enfría la economía y eleva el costo fiscal mañana.
El CARF devuelve la cuenta
Riesgo fiscal
No basta con financiar el déficitLa República informó el 11 de septiembre que el CARF pidió un ajuste “convincente” y un superávit primario de 2% del PIB para regresar a la regla fiscal. Es una vara exigente porque obliga a priorizar gasto e ingresos permanentes.
La complacencia puede salir caraSi el Gobierno interpreta la apreciación como permiso para aplazar decisiones, la deuda soberana seguirá cargando dudas. El peso puede resistir mientras entren flujos; no está blindado frente a una corrección de confianza.

Para quienes deben comprar dólares, el nivel actual mejora el poder de compra y reduce el costo inmediato de viajes, importaciones o pagos internacionales. Para exportadores y hogares que reciben remesas, hace lo contrario. Esa redistribución es real, pero no debe confundirse con una solución de fondo.

La paradoja es clara: parte de la fortaleza del peso depende precisamente de una tasa de interés que revela cuán lejos sigue Colombia de normalizar la inflación. El mismo ancla que sostiene la moneda restringe crédito y aumenta el costo de financiar al Estado.

La tesis cambiaria, entonces, es condicional. El peso puede conservar apoyo mientras el dólar global permanezca débil y BanRep mantenga disciplina; pero la siguiente etapa requiere algo más difícil: que el Gobierno presente un ajuste fiscal creíble. Sin ese puente, los $3.100 son una oportunidad de mercado, no una absolución.

Fuentes: Banco de la República (indicadores al 11 de septiembre de 2026), Valora Analitik (cierre cambiario del 11 de septiembre) y La República (advertencia fiscal del CARF, 11 de septiembre).