18 jun 2026

Un peso firme frente a un Estado sin margen

El dólar en Colombia amaneció el 17 de junio con una TRM de $3.427,07 y el mercado celebra un peso que luce inusualmente fuerte. Pero la foto completa es menos cómoda: el frente fiscal sigue abierto, el financiamiento externo perdió algo de impulso y la aparente calma cambiaria descansa más en factores transitorios que en una corrección doméstica convincente.

Cuatro señales detrás de una calma que todavía no convence

Entre el 16 y el 17 de junio apareció una combinación que el mercado no debería leer con ingenuidad: un peso muy fuerte en el corto plazo, pero acompañado por alertas fiscales cada vez más explícitas y por un colchón externo menos holgado de lo que sugiere la pantalla del dólar.

La fortaleza del peso es real
Señal de mercado
El dólar arrancó el 17 de junio en zona baja El Banco de la República reportó una TRM de $3.427,07 para el 17 de junio, mientras varios análisis de mercado describen al peso en su nivel más fuerte frente al dólar en más de una década. No es un movimiento menor ni un simple ruido diario.
Pero ese alivio no nació del ajuste fiscal Remesas altas, petróleo todavía favorable y un dólar global menos dominante han dado apoyo a la moneda local. El problema es que esos motores externos pueden cambiar mucho más rápido que la situación fiscal colombiana.
La caja pública sigue sin cerrarse
Riesgo fiscal
El hueco ya no se puede maquillar fácil Tras la publicación del nuevo Marco Fiscal, el propio Gobierno reconoció un faltante que apunta a un déficit cercano a $106 billones, equivalente a 5,3% del PIB, y a la necesidad de nuevos esfuerzos de ajuste hacia 2027.
El mercado mira la versión más dura Este 17 de junio, Luis Fernando Mejía recordó en La FM que las cuentas del CARF son todavía más severas: un déficit de 6,7% del PIB, unos $127 billones, y un ajuste posterior de alrededor de $67 billones. Esa brecha entre discurso oficial y lectura independiente pesa sobre la confianza.
El frente externo mejoró, pero no sobra
Financiamiento
La cuenta corriente dio un respiro BanRep informó el 16 de junio que el déficit en cuenta corriente del primer trimestre bajó a USD 1.573 millones, o 1,2% del PIB. Eso ayuda a la narrativa del peso fuerte y muestra una economía con menos presión externa inmediata.
Pero entró menos capital neto En ese mismo reporte, el banco central señaló que los ingresos netos de capital fueron de solo USD 954 millones, con una caída frente al trimestre previo por menores entradas de portafolio y mayor acumulación de activos externos. Traducido: hay menos colchón si la confianza fiscal vuelve a deteriorarse.
El riesgo no está en el precio de hoy
Consecuencia cambiaria
Un peso fuerte también puede ser engañoso Cuando la tasa de cambio cae con rapidez, el debate público suele suponer que el problema cambiario se resolvió. En realidad, lo que puede haberse comprimido es solo la prima de corto plazo, no la fragilidad estructural.
Si el apoyo externo afloja, el dólar reacciona primero Un petróleo menos generoso, un giro global hacia refugio o una nueva decepción con las cuentas públicas bastarían para devolver demanda por dólares. La moneda no necesita una crisis abierta para corregirse; le alcanza con perder credibilidad relativa.

La tentación oficial será presentar este momento como una validación completa de su manejo económico. Sería una lectura apresurada. Que el peso esté fuerte no significa que el país ya corrigió lo esencial. Significa, más bien, que el mercado hoy le está dando un voto táctico a Colombia por factores que no dependen por completo del Gobierno.

Por eso el contraste importa. De un lado, la TRM en niveles que hace poco parecían improbables. Del otro, una discusión fiscal que ya salió del terreno del matiz y entró en el de la magnitud. Si el Estado necesita más ajuste, más deuda o una nueva reforma para cerrar sus cuentas, la fortaleza cambiaria actual luce menos como un punto de llegada y más como una tregua prestada.

La tesis para el peso colombiano en este cierre de semana es simple: puede seguir viéndose fuerte mientras el entorno externo ayude, pero no tiene todavía un ancla doméstica suficientemente sólida. Y cuando una moneda sube sin que el frente fiscal se ordene de verdad, el riesgo no desaparece. Solo queda pospuesto.